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26-07-2010 11:10Apenas se confirmó el procesamiento del jefe de gobierno porteño por las escuchas ilegales, los diarios tradicionales parecieron alejarse de su lado, pero ahora salieron en su ayuda, poniendo a sus columnistas a defender la causa.
Fuente: Tiempo Argentino

El caso Macri y sus implicancias electorales volvieron esta semana a monopolizar las principales columnas de opinión de los diarios del domingo. La primera hipótesis esbozada por los medios tradicionales versa sobre una presunta polarización entre Mauricio Macri y Néstor Kirchner con vistas a las elecciones presidenciales del año entrante. Y sobre la responsabilidad de Kirchner, quien a través de maniobras oscuras habría contribuido a las desventuras del jefe de gobierno porteño. Casualmente, la misma teoría en la que se apoya la defensa de Macri.
¿Podrá Macri polarizar contra Kirchner?, se pregunta Eduardo Van der Kooy desde Clarín. Joaquín Morales Solá aventura desde La Nación que “el caso Macri aceleró el ritmo electoral”, y Mariano Grondona, otra de las principales espadas intelectuales de ese medio, analiza, “entre la caída y la presidencia”, “los futuros de Macri”.
Página/12, donde no escribe su habitual artículo Horacio Verbitsky, lleva las aventuras y desventuras de Mauricio a las dos páginas de Mario Wainfeld, que discurre entre “los deseos y el devenir” del lider del PRO.
Página/12, donde no escribe su habitual artículo Horacio Verbitsky, lleva las aventuras y desventuras de Mauricio a las dos páginas de Mario Wainfeld, que discurre entre “los deseos y el devenir” del lider del PRO.
Miradas al Sur muestra a “Macri cada vez más solo y acorralado por la Justicia” y Walter Goobar sostiene que “Macri hace agua por todas partes. Los cambios desesperados en la estrategia defensiva del jefe de gobierno revelan la fragilidad de su situación. Cada vez más broncas internas contra Durán Barba y el propio líder del PRO”.
Por su parte Perfil lleva en su Panorama, escrito por Nelson Castro, una volanta que dice: “Los Kirchner y su batalla con Macri.” El título es “el poder es impunidad” y adelanta en la bajada que “la frase, cuyo autor fue Alfredo Yabrán, parece ser la filosofía práctica del kirchnerismo”.
Un dato interesante es la coincidencia de temas y fuentes que parece haber entre las principales plumas de los diarios. Además de las desventuras de Mauricio y la responsabilidad de la SIDE en el caso, hacen referencia a una supuesta competencia entre Néstor y Cristina.
Van der Kooy en Clarín abre con un: “Ahora me toca a mí. Néstor Kirchner cortó con esa frase de sonido fulminante la conjetura de un importante dirigente sobre la supuesta conveniencia de que en el 2011 Cristina vaya por su reelección. En la cabeza del ex presidente no está contemplada ninguna herencia política.”
En La Nación Morales Solá asegura que “Kirchner ha confirmado en los últimos días ante interlocutores privados que el próximo candidato será él. Cristina está mejorando.
¿Por qué no pensamos en ella?, le sugirió un buen amigo que creyó que estaba aportando una idea. Kirchner lo miró feo y le contestó con una frase seca y definitiva:
El próximo turno será mío”.
Para sostener la principal estrategia del macrismo, acusar de todo a Kirchner, a Van der Kooy y Morales Solá se les unen Nelson Castro y Mariano Grondona. Los Cuatro
Jinetes del Apocalipsis parecen compartir una mesa de análisis con el principal consejero del principe porteño: Jaime Durán Barba.
Dice Van der Kooy: “Habría detrás de esa decisión otra historia de chantajes y espionaje propia del turno kirchnerista. El macrismo descontaba el procesamiento pero con un voto en disidencia. El domingo 11 de julio, cuatro días antes del veredicto de la Cámara, el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, cenó con el camarista Eduardo Freiler. El funcionario perteneció al mundo de las leyes antes de involucrarse en la política. El juez habría señalado una cantidad de inconsistencias y anomalías en el fallo de Oyarbide. Montenegro salió convencido de que nunca firmaría la ratificación del procesamiento. Ese convencimiento lo comunicó por teléfono a otro ministro del Gabinete y al mismo Macri. El macrismo sospecha que esa conversación fue grabada y utilizada por un emisario de Kirchner para intimidar a Freiler. De otra manera, no logran explicar el vuelco que en pocos días dio el camarista”.
Morales Solá escribe: “Una Cámara Federal con algunos miembros también kirchneristas confirmó el procesamiento. El macrismo asegura que algunas grabaciones telefónicas circularon entre jueces remisos a mantener el procesamiento de Macri. No son conversaciones graves, pero podrían servir para exponerlos en un planteo de prejuzgamiento. La SIDE estuvo detrás de todo, subrayan. Peronistas que trabajan o trabajaron con el kirchnerismo les confirmaron la información: Es la SIDE, aseguraron.” Castro: “El ex funcionario, que supo ser del riñón del kirchnerismo, hablaba del caso Macri y, en un momento y sin inmutarse, dijo: ‘Los Kirchner también mandan pinchar teléfonos. Pero a ellos ningún juez los investiga, ¿vio? Es como dijo Yabrán: el poder es impunidad’”.
Grondona, en La Nación: “Macri, por lo pronto, podría perder porque fuerzas poderosas se han coaligado contra él. Y no estamos hablando únicamente de Néstor Kirchner, con su inmensa ‘caja’, su ilimitada ambición y su inflexible determinación, sino también de la ex SIDE, ese vasto aparato de escuchas ilegales al cual hasta ahora nadie ha investigado pese a que, comparados con él, los delitos que se le imputan al jefe de gobierno de la ciudad parecen juegos de niños.” En cambio, Goobar en Miradas mantiene que “en la cúpula macrista temen que aparezcan nuevas evidencias que comprometan a Macri con las escuchas ilegales y esto podría precipitar nuevas deserciones en el bloque del PRO”. Y Mario Wainfeld en Página desliza que “una señal preocupó al oficialismo porteño. En la crucial sesión del martes no pusieron el cuerpo todos los diputados. El mismísimo presidente del bloque,
Cristian Ritondo, fatigaba Disneylandia. Dijo que él había aprendido la lealtad militando en el peronismo. Su mensaje aspiró a ser un bálsamo aunque, si se toma al pie de la letra (y se evoca la saga del peronismo porteño en los últimos 27 años), Macri tendría sobrados motivos para preocuparse”.
